Las películas malas proporcionan un placer que las buenas no permiten. Podemos completar una película mala, imaginar cómo sería si nosotros pudiéramos terminarla o volver a realizarla. Es una satisfacción poética de segundo orden, pero es mejor que nada. Si se está de buen humor, o al menos no se está muy triste, el deseoSigue leyendo «Honor a las películas malas»